Seguridad informática en la industria del entretenimiento

  • Por Cristián Traeger, Gerente de Atención al Cliente de CasinosOnline.cl

Decir que la privacidad en internet no existe ya suena a lugar común. El hecho de publicar a diario a través de distintos medios digitales prácticamente todo lo que se hace, siente, desea o critica ha convertido, a la mayoría, en especial a los más jóvenes, en seres públicos y expuestos.

El aumento de los servicios de correo electrónico externos,  la pérdida de barreras organizacionales a través del uso de facilidades de acceso remoto, exposiciones de seguridad como virus, negaciones de servicio, intrusiones, accesos no autorizados, nos lleva a la necesidad de una administración efectiva de la seguridad de la información.

Sin embargo, en la industria del entretenimiento, existe una peculiaridad. Resulta que es prácticamente el único ámbito de la vida digital en el cual el usuario entrega información sin oponer resistencia alguna. Pues, en un cajero automático, se tiene siempre la precaución de ocultar de la mejor forma posible la clave pero, al bajar una aplicación para el teléfono móvil con la cual medir los kilómetros recorridos en bicicleta o mediante la cual jugar un juego en línea, no es frecuente observar reparo alguno en los datos que se le brindan al servidor o la compañía que desarrolló aquello que descargamos. Muy por el contrario, el usuario digital se muestra orgulloso de compartir los resultados de sus partidas o de formar redes basadas en los lugares y momentos en que se usó la aplicación.

Si bien estas prácticas no debiesen acarrear consigo la paranoia de nadie, en el caso de los móviles, cuando se instala una aplicación se les informa a los usuarios de los permisos y accesos que necesita para funcionar (esos que casi nadie lee), que van desde acceso a la cámara, el micrófono o los contactos, hasta permiso para revisar las fotos, datos de la red wifi a la que se conecta, entre otros. Lo que se hace con esos datos es simple: se venden.

¿Qué ocurre, entonces, cuando no sólo entregamos información sino también nuestro dinero? La mayoría de los cibernautas que se valen de su smartphone para explorar la web, son asiduos usuarios de las plataformas de venta online que ofrecen las diferentes tiendas y compañías. Esta fórmula es hoy por hoy plenamente confiable y ofrece la posibilidad de transacciones por montos pequeños y otras por sumas millonarias, dependiendo de la forma de pago y la empresa que preste el servicio. Por otro lado, innumerables aplicaciones móviles tienen limitantes en sus versiones gratuitas –o son derechamente de pago- que “invitan” al usuario a hacer un desembolso que permita un upgrade.

No obstante, los juegos y competencias online han llegado a un nuevo nivel con la ya no tan novel irrupción de los casinos online, con servicios de entretenimiento que emulan, de modo digital, a los famosos tragamonedas y ruletas, permitiendo al usuario participar de mesas virtuales de póker en las cuales apostar dinero real obtenido mediante tarjetas Visa, Mastercard o de otra índole.

Es en esos casos que el usuario común suele ser más reticente y dudar un poco a la hora de clickear un “ok”, pero para tranquilidad de muchos, es necesario decir que las compañías de juegos para móviles y los casinos en línea –a causa de la legislación y de que también son víctimas potenciales del cibercrimen- son capaces en la actualidad de contar con plataformas altamente seguras gracias a mecanismos informáticos que protegen y encriptan los procesos de pago, haciendo mucho más difícil el desvío de datos hacia algún ente pirata o de hacking.

Entre prevención, detección y corrección las compañías han mejorado sus sistemas de autentificación de usuarios y han logrado llevar a cabo técnicas de codificación mucho más complejas y seguras, de modo tal de ofrecer a sus clientes una experiencia de apuestas y obtención de jackpots, en el caso de los casinos online, mucho más satisfactoria y completa, haciendo realidad la aspiración de obtener un dinero extra desde la pantalla del celular.

Ahora bien, cuando se trata de ser precavido, no está demás considerar algunas herramientas que apoyarán la protección digital en la navegación doméstica. Por ejemplo, navegadores como DuckDuckGo no hacen seguimiento ni guardan búsquedas o datos suyos. En dispositivos móviles es posible también descargar Blur Protect, que es una aplicación gratuita que esconde el correo, tarjetas de crédito e información personal en internet. Claro, por si llegase a hacer falta.